Cada vez más, y cada vez más gente, nos marcamos retos mayúsculos: nadar 30 km, terminar un Iron Man, Madrid-Lisboa en bici, un ultratrail, cualquier ultra-lo-que-sea… Y los pros: Marathon des Sables, Barkley, nadar los Oceans Seven, escalar los 14 ochomiles, atravesar el Pacífico a remo, o el Atlántico en paddle surf… Como si correr 80 km por el desierto, cruzar el Canal de la Mancha o subir el K2, simplemente, no fueran ya de por sí hazañas increíbles.

Pero estoy divagando…

Cruzar océanos; cruzar mares, los siete mares. ¿Cuáles?

Antes de que nos diera por nadar, eran los barcos que desde antiguo los han surcado. En una escena descartada, Errol Flynn posa en la toldilla, catalejo en mano, mientras repasa la lista: Mediterráneo, Mar del Norte, Atlántico, Caribe, Pacífico, Índico. Mmmmm, nos falta uno: tal vez el de la China… Ya estoy viendo al Temido bergantín volando por alguno de ellos, con diez cañones por banda viento en popa a toda vela.

Ilustración del libro “Arctic Experiences: containing Capt. George E. Tyson’s … drift on the ice-floe, a history of the Polaris expedition, the cruise of the Tigress, and rescue of the Polaris survivors”, publicado en 1874; en esa época no se fijaban en si un título con gancho podía impulsar las ventas. De dominio público, obtenida en la colección de la British Library

Pero una búsqueda por internet le quita poesía al asunto: “los siete mares” sería un término figurativo para indicar los mares normalmente navegados por diferentes culturas (judaísmo, antiguo Egipto, hinduismo, cristianismo, islamismo), en lugares tan desconectados como Mesopotamia (año 2300 AC), Roma (siglo I), China (s.IX) o Arabia (edad media). El esoterismo de las religiones ha hecho que los números se hayan usado para dar significación a algo; y al 7, entre otras cosas, le tocaron los mares del mundo.

Eso no quita que se encuentren listas de mares para todos los gustos. Las más aceptadas parecen ser la medieval (que forman el Adriático, el Mediterráneo, el Negro, el Caspio, el Golfo Pérsico, el mar de Arabia y el Rojo – es chocante que no se encuentre ninguno del norte de Europa, ni la parte del Atlántico que toca a Portugal, España y las islas Británicas). Y, esta sí, la de la época de las películas de corsarios, con los océanos Pacífico, Atlántico, Índico y Ártico, los mares Mediterráneo y Caribe, y el Golfo de México (curioso que se distingan el Caribe y el Golfo de México, y no se separen en cambio el mar de la China o el del Norte).

Los Siete Mares en la Europa medieval; de la Europa del sur, probablemente; seguro que ingleses y flamencos tenían otra lista. Imagen de dominio público, obtenida aquí

“Los siete mares”, otro mito que se nos cae. En cualquier caso, sean cuales fueren, un gusto nadar en ellos; aunque seguro que antes estaban más limpios y había más peces y menos piratas que ahora.

Imagen por Kace Rodriguez; libre de licencia, obtenida aquí

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2 thoughts on “Nadar los siete mares: ¿cuáles?

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