Río Ebro, cinco de la tarde. Apiñados en un muelle del embarcadero de Xerta: la juez árbitro, megáfono en mano, nos resume cómo será la salida. El agua es de un color verde oscuro, parece haber poca corriente y muchos nervios. Nos tiramos al agua y nadamos hacia el centro del río. Qué curioso, apenas hay un metro de agua y se ve perfectamente el suelo arenoso; esto me relaja. Flotamos en una salida neutralizada: la corriente nos lleva unos veinte metros, la árbitra hace sonar su silbato y empezamos a nadar.

Hay que mantenerse en el centro del río, pasar entre las boyas que marcan el canal navegable; apenas se ven, mejor me fijo en los kayaks. Como somos pocos no hay aglomeraciones, no hay choques con otros nadadores. Lo que molesta son las algas: se enredan en el brazo, en la pierna, en el cuello, ¡en las orejas! Algunas, secas, rascan. Cada poco tienes que hacer un movimiento brusco para quitártelas de encima. Voy serpenteando entre ellas, adaptando la brazada a lo que encuentro delante o debajo. Una docena de veces embarrancaré en medio de un manojo demasiado tupido.

Casi no tengo tiempo para pensar en siluros gigantes: hay que concentrarse en no acercarse demasiado a las orillas, y en esquivar las algas que se mecen con la corriente y me hacen pensar en “La noche del cazador”.

Donde el río se estrecha la corriente aumenta, el fondo pasa hacia atrás a toda velocidad. En esas zonas adivinas al momento si te estás desviando: notas la corriente en los muslos y no en los pies; ¡pero no es fácil mantenerse en línea con la corriente! Alguien me tira del bañador y me frena de golpe; pero no: es la corriente que ha bajado, o he pasado por un remolino. A los pocos metros vuelvo a acelerar. Y así durante dos horas; ¡no puedo creer que esto sea tan divertido!

Adelanto a un tipo con gorro amarillo a rayas rojas: ¿por qué no te pones el de la organización? (Y que el reglamento obliga a llevar, como en todas las travesías.) ¿Porque eres más guapo que los demás? ¿Más listo? ¿Más importante? ¿Porque tú lo vales?

El fondo sigue ahí, a tocar de mis dedos. En muy pocos tramos el agua está turbia. No llevo reloj. El río siempre parece el mismo: Heráclito, ¿por dónde voy? Me acerco a una boya, me fijo en que lleva una marca: “35”. Cuento las brazadas hasta la siguiente: 110; esto serían 150 metros en piscina, a descontar la corriente. La boya tiene un 34. Qué sorpresa, esto no me dice nada, no me sirve si no tengo la clave: el número en la boya bajo el Puente del Ferrocarril, justo antes de meta.

Pero divagando así se me pasa un buen rato. Después me dedico a disfrutar de la corriente, de la velocidad. Ya llegaré.

Minutos después (no sé cuantos, pero no se me hace largo) veo un muro de piedra al fondo a la izquierda, el que limita el meandro con el que el río entra en Tortosa: calculo 500 metros, más otros 500 de ahí a meta. Acelero; me pico con el dorsal 41 (no sé si es recíproco, me lo he ido encontrando de forma recurrente); paso junto al controvertido monumento franquista, voy tan rápido que no soy capaz de leer bien la inscripción: no-sé-qué-victoria, bonito mensaje. No te desconcentres; me como un último matojo de algas que me frena en seco, justo bajo el primer puente; pienso en Simon y Garfunkel; no te desconcentres; y en la versión cutre de Camilo Sesto, ¡prefiero al siluro gigante!; no te desconcentres, no te desconcentres; segundo puente, échate a la izquierda; corcheras y escalera: ¡he llegado!

Cartel de la travesía, realizado por la organización

Así fue, o me pareció, la edición 16 de la Baixada del Renaixement, organizada por el Club Natació Tortosa. Aquí, una pequeña crónica en forma de diapositivas:

También puedes ver el vídeo editado por la organización de la edición de 2013:

Y de 2015:

Esto es lo que veía yo cuando cerraba los ojos:

Y termino con una galería de fotos tomadas durante el día.

(Todas las fotos, por el autor.)

Y tú, ¿has nadado alguna vez esta travesía? ¿Te gustaría hacerlo?

2.08.07


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3 thoughts on “Travesía Baixada del Renaixement 2017, la crónica

  1. Gran artículo y compraro muchas de tus reflexiones, nadar sin referencias ni de tienpo ni de lugar es duro, muy duro!!
    Por suerte veo que no tuviste que correr un trozo en medio del río 🏃🏼🏊🏼 A este paso el año que viene haremos un swim-run😖😐
    Como siempre un placer leerte!!!

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    1. jajaja! SwimRun Ultraebre…
      Para el año que viene nos tendremos que estudiar el recorrido, bien estudiado. O eso, o ir el día antes y hacer marcas en los árboles de la orilla!! (porque volver, seguro que volveremos!!)

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