Hace unos días (¿3 semanas, ya!?) estuve en un Vies Braves NonStop, que es como una excursión del cole pero para nadar: quedas en una playa, dejas tus cosas en el autocar, nadas una Vía Brava, te dan de comer y beber, subes al autocar, te llevan a otra playa, y vuelta a empezar. El bucle en el que todos querríamos pasar el verano.

Una gran excursión. ¡Gracias, Vies Braves!

La ruta tenía que haber sido por el norte de la Costa Brava (Portbou, Colera, Llançà, Cadaqués). Pero una pésima previsión meteorológica hizo que la cambiaran por las playas de más al sur; recorrimos las vías de:

La de Platja d’Aro es la más larga de las Vies Braves (junto con la de Sitges): 2 km de s’Agaró a sa Conca.

La de Tossa, por contra, es la más corta: 350 metros. Pero pudimos triplicar la distancia: la organización obtuvo permiso para atravesar el canal de entrada de embarcaciones donde termina la vía, por lo que pudimos pasar la Mar Menuda y alargar la ruta junto a las rocas.

En cambio no pudimos pasar los canales de entrada en Fenals, donde hay bastante tráfico de barcos turísticos: echamos pie a tierra y cruzamos la playa andando. Puedes conocer bien esas Vías leyendo otro artículo, que de hecho es el origen de este: a los de Vies Braves les gustó mi reseña, y me invitaron al NonStop. ¡Mil gracias!!

(Puedes hacerte una idea de la salida viendo el vídeo que hicieron de la del año pasado:)

Hizo un día perfecto. El agua estaba plana y transparente, no había viento. Nos juntamos ¡90 participantes!, más siete monitores-guías (todos expertos nadadores, por lo que vi; el primero de ellos, el gran Miquel Sunyer, al que tuve el honor de hacerle drafting un rato). ¿Qué más se puede pedir para disfrutar nadando en enclaves privilegiados de la Costa Brava?

La seguridad estaba garantizada: una barca nos acompañó todo el rato; en Fenals y Lloret, además, se le unieron un kayak, un paddle surf y la moto de agua de los socorristas de Lloret. Había casi tantas boyas como nadadores. Y tuvimos siempre la colaboración de la Policía Local para gestionar la “ocupación” de la vía pública y la playa que fuimos perpetrando.

La organización estuvo atenta a todo lo que pudiéramos necesitar. Hubo comida y bebida en cada playa: los omnipresentes plátanos, agua y Aquarius, galletitas, un poco de fuet y gominolas; y una degustación de “426 Miles“, la futura bebida isotónica de moda. Todo en cantidad más que suficiente: baste decir que sobreviví el día entero con esos avituallamientos, porque no había llevado comida (eso es lo que pasa cuando no lees los briefings electrónicos).

En fin, si todavía no conoces las Vies Braves esta es la mejor manera de empezar; y si ya has estado en ellas, una buena forma de pasar el día nadando sin tener que preocuparte de molestas cosas accesorias, como conducir o aparcar. Si tienes Facebook (¿y quién no lo tiene hoy en día, aparte de mí?) te recomiendo vivamente que los sigas. En especial puedes ver su galería de fotos de esta salida.

De momento, yo te dejo con las mías: valen más que cualquier descripción apasionada que pueda hacer de la excursión.


¿Te ha gustado el artículo? Pásate por mi twitter para estar al tanto de los que voy publicando.

 

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One thought on “De excursión con Vies Braves (Non Stop)

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