Nadar es sano. Es una de las conclusiones de un interesante estudio que leí hace unos días. El estudio lo encontré reseñado en este artículo. Ambos bien merecen una lectura.

En 16 grados no somos tan sesudos, ni expertos en fisiología, ni mucho menos entrenadores ni nada parecido. Pero sabemos hacer zumo con los limones que nos da la vida; y de las cosas que se explican en el artículo hemos sacado unos cuantos corolarios.

 

El aumento de la masa muscular que implica la natación incrementa el gasto energético, lo que mejora el perfil lipídico y reduce el porcentaje de peso graso.

Se entiende, claro está, siempre y cuando no compenses ese gasto energético a base de hamburguesas, patatas fritas y donettes. Tal vez sea esa la razón por la que no logro bajar de peso. Y no es que me preocupe mi figura; pero luego llega un punto en que no cabes dentro del neopreno.

 

La natación, en general, implica de manera más directa los músculos de la parte superior del cuerpo que las piernas (…), de manera que [el corazón] no ha de mandar tanta sangre a puntos alejados.

Por eso cansa tanto hacer pies con la tabla. Y no es que sea aburrido: es que la sangre va toda a las piernas, y la falta de riego en el cerebro te deja adormilado.

 

El agua refresca la piel. Cuando nadamos no es necesario que la sangre refrigere la piel y puede desviarse al corazón.

De ahí que te arrepientas de haberte puesto el neopreno tras 15 minutos intensos en agua a 20ºC. Hasta que inventen trajes con refrigeración.

 

Nadar mejora las funciones superiores del cerebro, como son la memoria, la capacidad de concentración y enfoque.

Eso sucede tras el entreno; durante, te ves incapaz de nadar 12 piscinas sin descontarte.

 

El flujo sanguíneo cerebral aumenta entre un 10 y un 15%, lo que aumenta el metabolismo cerebral.

Y la cabeza se te hincha. Esta es la verdadera causa de que el gorro termine por escurrirse, indefectiblemente – y siempre en el peor momento.

 

La natación induce a la relajación y a la desconexión del mundo exterior. (…) Nadar hipnotiza (…), así que es muy útil para combatir el estrés y olvidarnos de los problemas.

Los entrenadores siempre te dicen que te fijes mientras nadas: que si la posición del cuerpo, que si el recobro, que si la mano entra recta en el agua… Pero ¡qué bien sienta entrar “en la zona” y simplemente nadar, olvidándote de todo!

 

Nadar también mejora nuestra capacidad de percepción y agudiza nuestros sentidos.

Por eso cuando sales al mar estás inevitablemente pendiente de no tropezar con una medusa, una lancha rápida o un tiburón.

 

La natación es uno de los deportes que genera un mayor desarrollo de la capacidad pulmonar.

Ahí tienes una buena razón para hacer series hipóxicas (esto es, respirando cada muchas brazadas).

 

A nivel de los riñones, aumenta la diuresis (…). Nadando te entran muchas ganas de orinar.

¡Pero no lo hagas en la piscina! Es una marranada, y además es malo para la salud (algún día escribiré un post sobre esto).

 

Los productos del metabolismo solo se expulsan a través de la orina.

Esto es importante. En travesías largas tienes que beber para hidratarte; cuánto aguantes sin hacerlo depende de varios factores: las temperaturas del agua y ambiental, tu nivel de esfuerzo, si llevas o no neopreno, si te has hidratado convenientemente antes de la prueba… En fin, dicen los expertos que el tema de la orina, escatología aparte, es importante. ¿Por qué?:

  • Nadando sudas (no, yo tampoco lo noto, pero es así); por tanto pierdes líquidos con el sudor
  • El agua fría provoca un aumento de tensión arterial, que a su vez hace que tengas más ganas de mear (esto también pasa en la piscina, aunque el agua esté a 26ºC); y como estás expulsando más líquido de lo habitual, tendrás que beber para compensarlo
  • Si has tomado algún diurético (al alcohol y la cafeína lo son) los riñones trabajan mal, y el líquido que consumas se transforma directamente en orina en lugar de ser absorbido por el organismo; mearás más de lo habitual, pero no te estarás hidratando
  • Si, por el contrario, haces menos pipí de lo que sueles en el agua, es probable que te estés deshidratando
  • A veces estás bebiendo regularmente, pero por lo que sea tu metabolismo no absorbe los líquidos; por tanto te deshidratas, y el primer síntoma es que no haces pipí (esta es una de las razones por las que a mí me gusta avituallarme cada 20 o 30 minutos como máximo: beber cada poco hace que tengas que mear cada poco, y es una manera de controlar tu hidratación)

 

En fin, nadar es bueno para la salud. ¡Pero es que además nos encanta!

(Imagen de portada: portada original del libro “Fisiología del flâneur, de Louis Huart, 1841; en la Biblioteca Nacional de Francia, de dominio público.)


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