No, porque si acaso “econatación”.

No, porque yo no estoy aquí para recoger la mierda que tiran otros.

No, porque es el twitteractivismo fácil: recojo cuatro botellas, publico la foto con veinte #etiquetas, y me quedo tranquilo.

No, porque lanzamos un mensaje erróneo: tú ensucia, que ya limpiarán otros.

No, porque es un parche, una tirita, pura estética: el kilo de porquería que recojas en la playa no va a salvar a ninguna ballena.

La Barceloneta, cómo no; la porquería que va y viene con las olas (imagen por el autor).

No, porque la solución es ir a la fuente: no contaminar. ¿Quieres hacer algo útil de verdad?:

  • Compra productos con el mínimo de envase de plástico
  • Evita utilizar bolsas de plástico
  • No uses las cloacas o la taza del váter como papelera
  • Usa botellas reutilizables
  • Dile a tu jefe que quite los vasos de un solo uso de la fuente de agua de la oficina; tened vasos reutilizables
  • Haz proselitismo: da la tabarra a familiares y amigos con esto; pero en persona, no por Facebook
  • No tires porquería en la playa, ni cerca (ni, ya puestos, en ningún sitio); y, desde luego, no dejes flotando el envoltorio del gel o la barrita de cereales que tomas a media travesía
  • Aféale el gesto, si ves a alguien hacerlo
  • Y seguro que se te ocurren docenas de otras acciones

¿Concienciación? No creo en ella; creo en las multas. El guarro suele tener las orejas sucias, ninguna campaña logrará meterle en el cerebro la idea de civismo.

Si hay que poner un cartel, ¿no debería ser el de “No ensuciar”?

 

Pero sí, sí porque si nos estamos cargando el mundo, alguien tendrá que arreglarlo.

Sí, porque muchos pequeños gestos, algo sumarán.

Sí, porque el mar está sucio, y nos empeñamos en seguir ensuciándolo; cualquier ayuda será bienvenida.

Sí, porque es una intención loable:

“Hacer todo lo que esté en nuestras manos para normalizar la acción de recoger los residuos que encontramos, sacarlos del mar, intentar que cualquier persona convierta esta acción en un hábito cotidiano.”

En fin, sí pero no, no pero sí: depende del día, de lo enfadado que esté con el mundo. Tú, ¿de qué lado estás?

 


La eco-natación (cansado de esta manía (¿pereza?) de no traducir; aunque, para que salgan engendros como “gastroneta”, casi mejor dejar la palabra inglesa…) es simplemente recoger la basura que encuentras mientras nadas, meterla en una bolsa y luego tirarla a los contenedores de reciclaje.

En su mayor parte es porquería que ha llegado al mar porque alguien la ha tirado directamente al agua, o la ha tirado al suelo y viento, olas o lluvia la han arrastrado.

(Imagen por Ben Mierement; obtenida de la biblioteca de imágenes de la National Oceanic and Atmospheric Administration, Departamento de Comercio de los EEUU; de dominio público.)

 


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