Oceanman es una especie de franquicia de travesías que, desde Alicante, se ha ido expandiendo y ha crecido exponencialmente en los últimos 3 años. El pasado 6 de julio se celebró la primera edición a la francesa, en Cap D’Agde.

Como la mayoría de ellas, este evento incluía una travesía de 10 km (distancia “Oceanman”) y otra de 5 km (“Half Oceanman”).

La zona

 

Ficha técnica

Oceanman Cap d’Agde:

El agua a pie de playa estaba a 27ºC, medidos a primera hora de la tarde. Probablemente en la zona del circuito estaría entre uno y dos grados más fresca menos caliente. En el circuito Oceanman, el uso de neopreno está regulado en función de la temperatura del agua:

  • Menos de 18ºC: obligatorio
  • Entre 18 y 24 ºC: opcional
  • Más de 24ºC: no permitido

De ahí que todos los participantes tuviéramos que nadar sin neopreno (me pregunto cuántos lo hubiéramos hecho, si no…).

Durante el briefing, dijeron que éramos 81 participantes. Poco después de terminar sacaron las clasificaciones en papel, pero eran parciales y faltaban por registrar los últimos en llegar, por lo que no sé cuántos terminamos. A día de hoy aún no han salido publicadas las clasificaciones oficiales.

Los 5 primeros clasificados de cada categoría obtienen una plaza para participar en lo que en Oceanman llaman la “Grand Finale” o “Campeonato Mundial”, un evento adicional en el que invitan a participar a los mejores nadadores del circuito (en realidad, la cantidad de plazas a repartir depende del número de participantes en cada evento). Este año, esta final será en México (el lugar exacto lo desvelarán en unos días).

 

El recorrido

El recorrido consistía en dar 2 vueltas a un circuito prácticamente cuadrado (cada lado medía entre 950 y 1.200 m de longitud), alrededor del Fort de Brescou – una isla frente al puerto, parte emergida de un antiguo volcán, sobre la que se construyó una fortaleza a finales del s. XVI.

Extremo este de la playa Richelieu, con el Fort Brescou al fondo. Tapada por el restaurate estaba la zona de salida/meta y las carpas de la organización

 

Arco de meta y carpas de la organización, a vista de pez

 

La organización

La valoración es positiva:

  • Buena organización
  • Precio muy razonable (65 euros, que varía en función de la antelación con la que te inscribas)
  • Briefing algo escaso: el electrónico era básicamente la misma información que muestran en la web; y en el presencial se echó en falta un esquema de cómo había que negociar el principio de la segunda vuelta
  • La organización garantiza guardarropa
  • Balizamiento casi perfecto
  • Seguridad justita: conté 13 kayaks, 2 barcas y 2 motos de agua; boya obligatoria
  • Avituallamiento durante la prueba: bien (agua, bananas, geles), en el vértice extremo del cuadrado (esto es, a los 3,3K y 7,6K)
  • Avituallamiento después: bien (fruta, bebida, magdalenas)
  • Bolsa del corredor: bien (camiseta)
  • Información logística buena (alojamientos, transporte, etc.)

En el tramo recto tras la salida, antes de empezar la primera vuelta, había 4 boyas formando sendas puertas (había que pasar entremedias). Lo mismo en la llegada. El lío vino al preguntar cómo negociar esas boyas al empezar la segunda vuelta. Explicado a viva voz, micro en mano, no se entendía. Con lo fácil que hubiera sido hacer un esquema, algo así:

 

Y colgarlo junto a las carpas, para que todo el mundo pudiera consultarlo…

Al avituallamiento de la primera vuelta llegamos un grupo de 8 o 9, y los dos tipos a bordo de la barca me parecieron algo justos en caso de que llegara un grupo más grande (de hecho uno de los nadadores se impacientó más de lo que debería, como si le fuera la vida en ello…; o eso parecía, con los berridos que pegó reclamando bebida). Las dos veces que pasé por allí vi en el agua pieles de plátano, envoltorios de gel y un tapón color rojo fuego. Creo que los chicos de la barca (bueno, uno era un hombre de mediana edad tirando a mayor) deberían haber exigido que se devolviera todo a la barca; y a los guarros que dejan cosas flotando, descalificarlos primero y darles con un palo en la cabeza después, y finalmente pasarlos por la quilla para asegurarse de que no lo volverán a hacer.

Creo que esta es la travesía en la que he encontrado el recorrido mejor marcado. Desde la playa se veía una ensalada de boyas (había 17, muy grandes), y parecía que en el mar iba a ser un poco lío. Pero una vez en el agua, resultó que estaban a la distancia perfecta para ver sin problemas la más cercana: ni muy cerca ni muy lejos. A medida que te acercabas, empezabas a ver la siguiente con claridad. Habría sido perfecto con globos de helio por encima (la mitad de las veces las olas tapaban la boya, con lo que había que repetir el levantar la cabeza 3 y hasta 4 veces seguidas antes de poder verla).

En primer término las boyas 1 y 2, que formaban la primera puerta tras la salida; en segundo término se ven las boyas 3 y 4, formando la segunda puerta

Respecto a la boya de seguridad, tengo sentimientos encontrados: no es lo más cómodo del mundo nadar con ella. El resto, todo son ventajas:

  • Puedes meter dentro tus propios avituallamientos, o medicinas
  • Ves mejor a los nadadores que tienes por delante
  • Totalmente a favor como filosofía de seguridad, aunque solo sea porque demuestre que no es el neopreno la medida de seguridad principal
  • Descarga en al nadador parte de la responsabilidad en cuanto a nuestra seguridad
Los kayaks preparados en la playa

Este último punto me parece importante, me explico: si llevamos boya, el organizador podrá tener algo de manga ancha para relajar el dispositivo de seguridad. ¿Eso es malo? Bueno, estamos acostumbrados a travesías en las que siempre tienes un kayak vigilándote a menos de 50 metros. No es el caso: un circuito que se extiende en un cuadrado de casi 2 km de lado es muy grande para cubrirlo con solo 13 kayaks y 2 barcas. A veces levantabas la vista y solo veías la playa a una milla, y alguna boya a lo lejos. Nada más. Si en esas condiciones te sientes poco seguro o desamparado, tal vez primero deberías ganar confianza en otras travesías.

En la boya 2. Al fondo a la derecha, la moto de agua con los socorristas. No siempre estaba cerca…

 

Mis sensaciones

Unos días antes de nadar, pensaba en las 2 vueltas al circuito y se me ocurrió que se haría aburrido. ¡Ni mucho menos!: al final siempre estás viendo el horizonte por un lado, y la playa en 2D (línea ocre, línea verde, manchas de las casas) por el otro, y ocasionalmente el fuerte. Muy parecido a cualquier otra travesía lineal (en cualquier caso, me tomé poco tiempo para admirar el paisaje: ¡mirada abajo y a nadar!). Y tiene la gran ventaja de que en la segunda vuelta ya sabes qué esperar:

  • Un primer cuarto yendo hacia el fuerte, con olas cortas de medio metro de altura, viniendo por la amura de babor, muy incómodas: cachetitos cada vez que respirabas, y sumergido la mitad del tiempo
Deberíamos adoptar parte de la nomenclatura de la vela para hablar de cómo nadamos en el mar
  • El segundo cuarto, el más largo, tenía 2 partes: por detrás del fuerte las olas (muchas cerca de 1m de altura) venían por la aleta de babor, casi por los pies; pero el rebote con la isla creaba un cierto “efecto lavadora” aún más incómodo que en el tramo anterior
  • Ya una vez en mar abierto, lejos de la influencia de la isla, las olas seguían siendo igual de altas, pero más constantes y permitían una brazada continua
  • En el tercer cuarto, hacia tierra, era algo más difícil orientarse: en tierra no había referencias que destacaran, y era fácil perder de vista las boyas o tomar por buena la primera del último tramo, hacia la derecha; el tramo era el más corto, y se nadaba fácil pensando que al final estaba el avituallamiento; estábamos prácticamente a una milla de la playa
  • El último tramo era largo, pero a mí se me hizo muy corto en ambas vueltas; había un poco de corriente en contra, pero apenas olas (quedaba protegido por el rompeolas del puerto); y enseguida veías a lo lejos las dobles boyas que marcaban la entrada hacia meta; se acercaron mucho más rápido de lo que había pensado. Me pareció curioso que, pese a estar a escasos 200 m de la playa, solo hubiera unos 2 metros de calado

El agua, por cierto, estaba sorprendentemente limpia (no vi ni un plástico ni una poquería, salvo en los avituallamientos). Algo turbia por la arena fina en suspensión, pero totalmente transparente.

Agua transparente, cielo despejado (aunque por suerte, durante gran parte de la prueba algunas nubes ligeras velaron el sol

 

Rojo y verde

 

Galería de fotos

Fort de Brescou, desde el rompeolas (oeste) del puerto
Al fondo, las boyas 1 y 2, primera puerta tras la salida; detrás del rompeolas, escondido, nos esperaba el fuerte
El último nadador en llegar (por cierto, sin el gorro de la organización); los socorristas me dijeron que tenía una enfermedad, no llegué a entender cuál… ¡Olé por él!
Reflexionando, tras la llegada a meta

(Fotos por el autor, excepto las de los carteles de la travesía, por la organización.)

3.13.30

 


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