A día de hoy, unas 4900 personas han subido el Everest. El canal de la Mancha lo han nadado 2086. Cuatro de ellas han hecho un triple cruce (ir, volver, volver a ir); y a estas se unió el pasado día 17 Sarah Thomas, que además dio media vuelta de nuevo y regresó a Dover nadando.

Había salido el sábado 14 por la noche (de hecho, madrugada del domingo: la 01:07 hora española). Estuvo nadando:

  • El sábado por la noche
  • Todo el domingo (mañana, tarde y noche)
  • Todo el lunes (mañana, tarde y noche)
  • El martes por la mañana, sobre las 7.15h (hora española) aterrizaba por fin en Dover, tras 54 horas y 10 minutos de aventura
Los 4 largos que se hizo la Thomas en su piscina del Canal

¿Aún no has leído la crónica que escribió ella misma en su FB? Información de primera mano, no tiene desperdicio. Podrás leer cosas como:

A jelly fish bounced off my swim cap, grazed my nose, and landed squarely on my chin. There were perhaps some swear words.

O:

I finally puked up spaghetti at 7 hours in and we all celebrated.

O incluso:

I was peeing on a nice, regular schedule.

Por no hablar de la foto de cómo queda una lengua que ha estado muchas, muchas horas en remojo en agua salada (Ross Edgleys, durante su vuelta alrededor de Gran Bretaña, explicó que a él incluso ¡se le caía a cachitos!).

Y es que nadar en el mar no es para melindrosos. ¡Pero nos encanta!

De Sarah Thomas hablé en agosto de 2017, cuando nadó 168 km en el lago Champlain, en 67 horas. Justo después de aquella aventura le detectaron un cáncer de mama triple negativo (¿te suena?), contra el que estuvo luchando un año (quimio, cirugía, radio). Lo superó, todo: primero, la enfermedad; y ahora, a ella misma. La historia bien merece el documental que se está preparando. ¡No puedo esperar a que esté listo!

(Por cierto que en ese mismo post mencioné a Chloë McCardel, que estaba a punto de intentar este cruce cuádruple; finalmente lo tuvo que abortar durante la tercera manga, por culpa de los problemas que le generó haber tragado agua salada. Ella es una de las integrantes del selecto grupo de los que han hecho un triple cruce.)

La travesía

El cruce del Canal son 33,5 km. En las maratones a nado, la distancia de la travesía se considera siempre la de la ruta más corta entre la salida y la llegada (en el caso del Canal, esta es la línea recta entre la playa Shakespeare, en Dover, y la punta del cabo Gris Nez, cerca de Calais). La distancia nadada, medida con el GPS, siempre será mayor, pero eso no se tiene en cuenta para los registros. Así pues, la Thomas nadó 134 km, aunque las corrientes la llevaran arriba y abajo bastante más trecho.

Los tiempos parciales fueron:

  1. 11h 26min para la primera vuelta
  2. 10min de descanso
    12h 30min la segunda vuelta
  3. 10min de descanso
    12h 48min la tercera vuelta
  4. 10min de descanso
    16h 54min la cuarta y última vuelta

En total 54h 10min; aquí, los tiempos oficiales.

Tras cada cruce (y como marcan las reglas) estuvo 10 minutos descansando, que aprovechó para comer y re-apicarse lanolina.

 

Las reglas

Las estrictas reglas de cruce del canal de la Mancha han establecido un estándar del que ya hablé aquí; básicamente consiste en que solo puedes llevar bañador, gorro y gafas, y no puedes tocar en ningún momento ni una barca ni una persona.

Los 10 minutos de descanso al terminar un largo son la norma habitual en cruces múltiples: la nadadora tiene que salir del agua (como en un cruce normal), e inmediatamente volver a ella. En ese momento empieza a contar el tiempo del siguiente cruce. Puedes hacer lo que quieras durante esos minutos de descanso, siempre y cuando tus pies estén en el agua. Pueden darte cosas (comida, bebida, vaselina, medicamentos, un bañador…), pero nadie puede tocarte. Puedes aplicarte vaselina o protección solar, pero tienes que hacerlo tú misma.

El cruce no termina cuando pones pie a tierra: tienes que salir del agua completamente. Pero andar por una playa de piedras después de haber estado nadando horas y horas y horas no es fácil; de ahí la imagen típica y nada épica de la nadadora que sale tambaleándose del agua (a veces incluso gateando) sin que nadie vaya a ayudarla.

A partir de la tercera hora de travesía, se permite que un “nadador acompañante” nade junto a la persona que está haciendo la travesía; básicamente para dar apoyo moral. Puede nadar a su lado (no delante de ella) durante 1 hora, y luego tendrán que pasar otras 2 horas hasta que otro acompañante se pueda tirar al agua de nuevo.

 

Los datos

  • Distancia oficial: 134 km
  • Tiempo oficial: 54 horas 10 min
  • Entidad ratificadora: Channel Swimming & Piloting Federation
  • Barca de prácticos: Anastasia
  • Velocidad de nado: entre 2,5 y 6,8 km/h
  • Distancia real de nado: 215,5 km según el GPS (aunque en realidad esta distancia es irrelevante)
Los puntos negros indican la velocidad registrada en tramos de 15 minutos; la gráfica azul es la línea de tendencia, una “media” de la velocidad a lo largo de la travesía
  • Temperatura del agua: entre 17,7 y 18,3ºC

  • Temperatura ambiente: entre 17 y 18ºC de día, sobre los 16ºC de noche

  • Altura de las olas: por debajo de los 0,5 m

  • Velocidad del viento: entre 14 y 22 km/h (entre 8 y 12 nudos)

(Todas las imágenes son capturas de la aplicación para seguimiento en tiempo real por GPS track.rs, que “retransmitió” en abierto el desarrollo de la prueba.)

Llama la atención la variabilidad en la velocidad de nado, y lo elevada que es: las corrientes la llevaron casi siempre por encima de los 3 km/h, la mitad de la prueba por encima de los 4 km/h, y con puntas de casi 7 km/h.

En esta imagen, en amarillo, he marcado la evolución de la velocidad de nado real a lo largo de la travesía; las líneas rojas marcan los puntos en que tocó tierra

Para comparar, en el lago Champlain (donde no había ningún tipo de corriente) su velocidad se mantuvo casi siempre entre los 1,5 y 2 km/h; solo por debajo de 1,2 km/h la segunda noche (tras 45 horas nadando), debido a un fuerte viento de cara, y la tercera noche (tras 60 horas), por el cansancio. Este es el gráfico:

Velocidad de nado de Sarah Thomas durante la travesía del lago Champlain (obtenida del informe oficial ratificado)

 

Corrientes y mareas

En el canal de la Mancha las corrientes provocadas por las mareas (llamadas, lógicamente, corrientes de marea) tienen una importancia capital, condicionan en gran medida el cruce: te empujan, te frenan; te obligan a esprintar para no tener que luchar contra ellas; pueden hacer que sobrepases el cabo Gris Nez (si eso pasa, después es casi imposible tocar tierra en Francia). Es trabajo del práctico prever esas y otras situaciones, y mantener informado al nadador de cómo debe actuar en cada caso. Incluso puede decidir poner fin al cruce, si tiene claro que la corriente va a hacer imposible terminarlo.

Las mareas no provocan una corriente del mar hacia la playa cuando suben (flujo), ni otra corriente de la playa hacia el mar cuando bajan (reflujo). Podemos asociar la pleamar a la cresta de una ola que recorre la costa, paralela al litoral: por ejemplo hoy (29 de setiembre) es marea alta en A Coruña a las 5.14h de la mañana; la onda de marea se va moviendo hacia el este por la cornisa cantábrica, pasando por a Navia (a las 5.24h), Gijón (5.25h), Llanes (5.26h) y Santander (5.33h). Este movimiento crea una corriente hacia el este, que virará hacia el oeste cuando baje la marea. Es un tema complejo, aunque muy estudiado, regular y fácilmente predecible. (Tengo medio escrito un artículo sobre ello, que espero terminar algún día…)

En el canal de la Mancha, el estrecho de Dover forma un doble embudo que dirige la corriente de marea del Atlántico y la del mar del Norte. El punto de encuentro, o de divergencia de ambas corrientes es variable dentro del canal. El resultado es bastante complejo; pero grosso modo:

  • Cuando en Dover sube la marea, ambas corrientes convergen hacia el estrecho; en la zona de nado prevalece la corriente “hacia abajo” (de noreste a suroeste)
  • 2 horas antes de la pleamar, la línea de convergencia está a la altura de Dover; las corrientes entonces se hacen poco predecibles, pero en cualquier caso de poca intensidad, y siguen siendo “hacia abajo”
  • En la pleamar la corriente cambia y pasa a ser “hacia arriba” (de suroeste a noreste)
  • Mientras la marea baja, las corrientes del Atlántico y del mar del Norte van en direcciones opuestas; prevalece la corriente “hacia arriba” en la zona del cruce a nado
  • 1 hora antes de la bajamar, la línea de divergencia vuelve a estar a la altura de Dover; de nuevo corrientes poco predecibles y de poca intensidad
  • Y vuelta a empezar cuando empieza a subir la marea otra vez

Así pues, el sentido de la corriente, paralelo a la costa (con matices), cambia cada seis horas (con matices); de ahí la característica ruta en “S” del cruce (en este y otros estrechos).

En el resto del Canal, el régimen de corrientes es bastante diferente. Si te interesa el tema, está explicado de manera sencilla aquí, y aquí puedes ver las cartas de mareas en la zona desde el estrecho hasta la boca oeste del Canal.

Pero hay más aún. Distinguimos dos tipos de mareas:

  • Marea viva o alta: las que se producen con la luna llena y la luna nueva, cuando Sol, Luna y Tierra están alineados
  • Marea muerta o baja: se producen durante las fases de Cuarto Creciente y Cuarto Menguante, con la Tierra, el Sol y la Luna formando un ángulo de 90º; estas mareas son más débiles que las vivas

Mareas vivas y muertas se alternan, lógicamente, cada 14 días.

En el Canal, los cruces habitualmente son en mareas muertas: la duración de pleamar y bajamar (es decir, los tiempos sin flujo o reflujo) es mayor, y las corrientes de menos fuertes. Sin embargo, a nadadores rápidos (o en cruces por relevos) les favorecen más las fuertes corrientes de la marea alta (aunque son más cambiantes y el cruce requiere más planificación por parte del práctico y del nadador). Los cruces suelen empezar en la pleamar (entre una hora antes y una hora después de la marea alta).

Típicamente, las corrientes medias en el estrecho de Dover son de 6,3 km/h en marea viva (con máximos de 7,5 km/h) y 3,5 km/h en marea muerta (con mínimos de 2,1 km/h). Estas corrientes siguen la dirección que marca el embudo que crea el estrecho; al ser oblicuas respecto a la dirección de nado, se pueden descomponer en:

  • Una componente perpendicular a la dirección de nado, que es la que provoca la ruta en “S”
  • Una componente paralela a la dirección de nado, que a veces empuja y a veces frena al nadador, con intensidades siempre variables; de ahí la montaña rusa que es la gráfica de velocidad de nado

La velocidad de nado suele ser es más alta de lo normal, ya que la travesía se planifica de manera que se encuentren siempre corrientes a favor; si por la razón que sea se encontrara una corriente en contra, la mayoría de las veces el cruce no se puede completar.

A todo esto hay que añadir que, en realidad, el factor determinante para llevar a buen puerto un cruce es la meteorología (olas y viento, y la interacción del viento con la marea – por ejemplo el viento soplando en contra de la corriente de marea provoca olas en las que es muy difícil nadar).

 

Un trabajo de equipo

Ya he dicho alguna vez que las maratones a nado son un deporte de equipo. El que nada necesita a su alrededor a otros que le guíen, que le preparen los avituallamientos, que se los ofrezcan, que le animen…

En el caso del cuádruple cruce de Sarah Thomas, el equipo estaba compuesto por 10 personas a bordo de la barca de prácticos:

  • El práctico (pilota la barca, marca la ruta a seguir, indica al nadador si en algún momento tiene que nadar más rápido para evitar una corriente en contra…)
  • Dos oficiales de cubierta (relevan al práctico cuando este tiene que descansar; realizan los trabajos necesarios propios de la tripulación del barco)
  • Dos observadores oficiales de CS&PF
  • Un Jefe de Equipo, coordinador del resto de los acompañantes
  • Cuatro acompañantes, para:
    • Preparar los avituallamientos
    • Entregar el avituallamiento, cuando toca
    • Hacer de “nadador acompañante” en ciertos momentos
    • Acompañar a Sarah hasta la playa y llevarle comida y bebida, para los 10 minutos de descanso entre cruces
    • Animar a la nadadora en todo momento, tenerla al tanto de la situación en cada momento, transmitirle instrucciones…
    • Preparar y hacer llegar a la nadadora cualquier cosa que pueda necesitar (medicinas, crema solar, vaselina…)
    • Forzar a la nadadora a seguir adelante cuando esta tiene el pensamiento ofuscado
    • Controlar el estado de la nadadora, principalmente para evitar la deshidratación, la falta de alimento, o una hipotermia severa (dado que no se la puede tocar en ningún momento, tienen que estar atentos a su ritmo de nado, frecuencia de brazada, qué dice durante los avituallamientos, y cómo lo dice, cómo le sienta o le afecta lo que va comiendo y bebiendo…)

Como dice la propia Thomas:

Cada uno de ellos aportó algo diferente al equipo, y los necesitaba a todos para conseguirlo. (…) Yo aporté los brazos y la flotación, pero las otras 10 personas en la barca hicieron todo lo demás para hacer esta travesía posible. Estoy segura de que mi trabajo fue el más fácil. Yo solo tenía que nadar – ellos tuvieron que hacer todo lo demás.

 

Algunas curiosidades

  • La Thomas nadó, “como entrenamiento”, el estrecho de Cook en marzo; apenas 7 meses después de haber terminado su tratamiento contra el cáncer; 23 km entre las islas Norte y Sur de Nueva Zelanda, a merced de corrientes tan o más fuertes que las del Canal, nadados en 14h 09min
  • También como entrenamiento, el 9 de agosto había nadado la travesía ida y vuelta del lago Blue Mesa (Colorado, EEUU): 48 km en 15h 36 min, a 3,1 km/h de media
  • El cuádruple cruce fue ratificado por la Channel Swimming & Piloting Federation; para la otra organización que ratifica cruces (Channel Swimming Association, CSA), Sarah Thomas ni siquiera ha nadado en el Canal: la CS&PF registra los cruces ratificados por ellos y por la CSA, mientras que la CSA ni siquiera reconoce los realizados por nadadores con la CS&PF (la CSA es la que históricamente, desde 1927, ha proporcionado los prácticos y ratificado los cruces; la CS&PF lo hace desde 2003)
  • A la Thomas se la ve embadurnada de blanco en las fotos. No se trata de grasa de oca ni nada parecido. Una parte pequeña de lo que lleva es lanolina, en las zonas de rozamiento, para prevenir heridas (normalmente mezclada con vaselina: la lanolina dura más en agua fría, pero es difícil de extender, y por eso se mezcla con vaselina; la típica mezcla “Channel grease” lleva aproximadamente un 50% de lanolina y un 50% de vaselina). La mayoría de sustancia blanca que se ve es Desitin, una crema protectora para el culito de los bebés que lleva un 40% de óxido de zinc, y por ello se usa como protector solar
  • Dice la Thomas en su post:

Físicamente, [la travesía del] lago Champlain fue indudablemente más dura: 167 km en 67 horas fue agotador. El agua dulce no te destroza la lengua como lo hace la del mar, pero no flotas tan bien, por lo que cada brazada se cobra un peaje más duro.

Pero esto ya lo sabes si has hecho alguna travesía larga en un lago o un río. Con un neopreno, evidentemente, nunca tendrás ese problema…

 

En fin, el mundo de las maratones a nado está lleno de aventuras fascinantes; darían para un libro, o varios. Y luego está, claro, el cuádruple cruce del canal de la Mancha de Sarah Thomas.


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