Si vas a nadar en algún lugar afectado por mareas, habrás de tener en cuenta unas recomendaciones básicas:

¿Por qué?

Por seguridad.

No, no; preguntaba que por qué son estas, y no otras, las recomendaciones.

 

¡Ah, bueno! Eso es de lo que voy a hablar (mucho) hoy.

A la hora de nadar, las mareas en sí nos afectan muy poco (más allá de que el agua cubra o no un trozo de playa, unas rocas o una plataforma desde la que puedas echarte al agua). Otra cosa son las corrientes que generan, es decir las corrientes de marea.

Las mareas se viene estudiando desde hace milenios, por su influencia en la navegación. Pese a ser un fenómeno complejo, la gran regularidad con la que se producen hace que sean relativamente fáciles de predecir (predicciones basadas en observaciones empíricas a lo largo de muchos años). De ahí la creación de las tablas de mareas, que predicen con exactitud (en determinadas localidades de todas las costas del mundo, en las que se han instalado mareógrafos) las horas en que se producen la pleamar y la bajamar, y la altura del nivel del mar en cada momento.

Tabla de mareas, en formato gráfico, para Ribadeo (Lugo), correspondiente al 23-12-2019. Se indican las horas en que se llega a las dos pleamares (1:54h y 14:18h) y bajamares (7:58h y 20:25h), los coeficientes de marea (80 y 82) y su amplitud (+1,4, -1,4, +1,5, -1,5 metros). Captura de pantalla de https://tablademareas.com.

Hay cientos de webs con explicaciones sobre el qué y el cómo de las mareas. A mí me gustan mucho esta (pero es en inglés) y esta (en francés). No es que quiera dármelas de saber idiomas; simplemente no he encontrado ninguna en español que me guste (bueno, sí: esta; pero las explicaciones ya son de cierto nivel). Yo aquí solo voy a hacer un resumen, simplificado en unos cuantos puntos clave, para centrarme más bien en las corrientes que generan, y cómo nos afectan para nadar.

 

Mareas: lo que todo el mundo sabe

Las mareas altas son las protuberancias en los océanos, debidas (mayormente) a la atracción de la Luna

 

A grandes rasgos:

  1. Debido a la gravedad, al agua de la Tierra se ve atraída por la Luna: se produce una protuberancia en el océano justo frente a la Luna; esa protuberancia es la marea alta
  2. Al mismo tiempo, en la cara opuesta de la Tierra se produce otra protuberancia (debido a fuerzas de inercia); es decir, otra marea alta
  3. Por la rotación de la Tierra, en cada punto del planeta hay dos mareas altas al día: una, cuando la Luna está enfrente; la otra, con la Luna en oposición
  4. El Sol también participa, pero menos (porque está más lejos): su efecto en las mareas es la mitad que el de la Luna
  5. Cuando Sol, Tierra y Luna están alineados (esto es, cuando hay luna llena y luna nueva) los efectos de ambos astros se suman, y la marea alta es, bueno, más alta (se llaman mareas vivas)
  6. A medida que se pierde la alineación el efecto del Sol va disminuyendo, hasta que cuando Sol, Tierra y Luna forman 90º (cuartos creciente y menguante) las mareas tienen amplitud mínima (llamándose mareas muertas)
  7. Mareas vivas y muertas se alternan, por tanto, cada 14 días (porque la Luna tarda 28 en dar una vuelta a la Tierra)
  8. Todas las órbitas son elípticas. Lógicamente, las mareas son mayores cuando la Tierra está más cerca del Sol, y cuando la Luna está más cerca de la Tierra. Por eso también a lo largo del año la altura de la marea varía, a medida que nos alejamos del Sol y nos volvemos a acercar
  9. El conjunto de parámetros astronómicos que les afectan hacen que los ciclos de mareas se repitan cada 18 años (un saros); o dicho al revés, una marea será casi idéntica a otra el mismo día cada 18 años
Mareas vivas y mareas muertas, en función de la alineación entre Tierra, Luna y Sol (imagen de Wikimedia Commons, con licencia CC, sin atribución)

 

Aunque complejo, el fenómeno se repite cíclicamente (cada día que la Tierra rota sobre sí misma; cada mes con las fases de la Luna; cada año con nuestra órbita alrededor del Sol…), por lo que es relativamente fácil de predecir.

 

Lo que ya no sabe tanta gente…

… Pero es lo que de verdad nos afecta cuando vamos a nadar.

10. La rotación de la Tierra y la traslación de la Luna son en el mismo sentido; por tanto, cuando la Tierra ha dado una vuelta completa sobre sí misma, la Luna se ha movido un poco hacia adelante; a un punto de la Tierra le cuesta 50 minutos adicionales estar de nuevo alineado con la Luna. Es decir que, en un punto determinado, la marea alta se produce cada día 50 minutos más tarde (y como hay dos mareas altas cada día, estas están separadas 12 horas y 25 minutos). O sea que si vas cada día a las 9 de la mañana a nadar a tu playa favorita, la marea estará en diferente fase cada vez que vayas; de hecho, en una semana se habrá invertido el ciclo (si hoy sábado a las 9AM es pleamar, el sábado que viene a la misma hora será bajamar)

A un punto “A” de la Tierra le cuesta una rotación de 24 horas y 50 minutos adicionales estar de nuevo alineado con la Luna. (Estoy dibujando los sentidos de rotación y traslación mirando la Tierra por debajo, es decir, desde el sur; desde el norte se vería al revés)

 

11. A escala planetaria, la forma de los continentes afecta a la protuberancia generada por la Luna. El resultado es que hay algunas zonas costeras (pocas: las marcadas en amarillo en el siguiente mapa) que solo tienen una marea alta y una baja al día, y se le llama marea diurna

En verde y rojo, costas con dos pleamares y dos bajamares al día: las llamadas mareas semidiurnas son las que tienen una amplitud parecida; y mixtas, aquellas en las que la primera y la segunda pleamar del día tienen alturas muy diferentes. (Imagen de Wikimedia Commons; por Michael Pidwirny.)

 

12. A escala local, la forma de la costa y del fondo marino afectan mucho, pero mucho, al comportamiento de la marea

13. Como he dicho, las mareas son fáciles de predecir. Existen infinidad de libros, webs y apps donde puedes consultarlas (horas de pleamar y bajamar, coeficiente y/o amplitud). Y deberías hacerlo, antes de ir a nadar, para saber cómo estará a la hora a la que te metas en el agua

14. No puedes consultar las mareas para cualquier lugar de la costa: las tablas solo dan con mucha precisión datos de unos pocos puertos principales o patrón, y con algo menos los de otros puertos secundarios

 

La COMA en un mundo sin continentes

En un mundo sin continentes, nuestra protuberancia (la marea alta) ocuparía todo el océano, de norte a sur, formando una línea que coincidiría con el meridiano frente a la Luna (y habría otra en el meridiano en oposición). Esta línea se llama cotidal (co, simultánea; y tidal, del ingleś tide, marea; es decir, “línea de puntos con pleamar simultánea”). Esa marea hipotética no tendría más de 1 metro de altura.

La COMA

 

Al rotar la Tierra, la Luna está en cada momento frente a un meridiano diferente, cada vez más hacia el oeste. Así, la línea cotidal se va desplazando también hacia el oeste, para estar frente a la Luna. Lo que tenemos, pues, es una ola cuya cresta es la marea alta, paralela al meridiano, y a quien yo llamaré COMA (Cresta de la Onda de la Marea Alta). La COMA se desplaza hacia el oeste a la misma velocidad con la que rota la Tierra. (En realidad no se desplaza: se propaga; como en cualquier ola, las partículas de agua solo se mueven en un círculo, sin desplazamiento neto, y es la energía de onda la que se propaga.)

En el punto A de la Tierra es pleamar. En 6 horas se habrá movido 90º, y habrá bajamar; en otras 6 horas volverá a estar en pleamar (en oposición a la Luna); 6 horas más para otra bajamar; y otras 6 para completar las 24 horas y volver a A

Así, habría pleamar donde estuviera la COMA, en todos los puntos del globo con la misma longitud. Y cada vez sería marea alta un poco más al oeste. Y todos los puntos del globo con la misma longitud estarían en la misma fase de marea.

Esto, en nuestro mundo ideal: solo un mar inmenso en el que nadar.

 

La COMA en el mundo real

Pero resulta que tenemos continentes, que afectan (y mucho) al desplazamiento de la COMA. Tanto, que la realidad es un mapa como este:

Las mareas en el mundo. (Imagen de dominio público, por R. Ray de la NASA)

¿Qué estamos viendo aquí? Las líneas blancas son las líneas cotidales (COMAs), que se desplazan caprichosamente(*¹) por los océanos. De hecho, en muchos lugares, en lugar de moverse paralela al meridiano, la COMA es casi perpendicular (se ve claramente, por ejemplo, en el Atlántico Norte, o en la costa del Pacífico de América del Sur). Los puntos donde convergen las COMAs son puntos con amplitud de marea cero (llamados puntos anfidrómicos). El código de colores del mapa muestra la altura de la pleamar: siempre por debajo de los 70 cm (colores azules, verdes, amarillo), excepto en unas algunas zonas en color rojo/anaranjado donde las mareas son de 1 metro o más.

(*¹) No caprichosamente, desde luego. En cualquier caso, como se ve en el mapa (y esto es muy importante para lo que nos ocupa) en general la COMA se desplaza paralela a la costa, mientras va girando alrededor de los puntos anfidrómicos. Explicarlo bien daría para un tratado de oceanografía; voy a intentar hacerlo de forma resumida en 5 puntos, añadiendo una restricción a cada paso:

1. Empezamos donde nos habíamos quedado: una Tierra sin continentes, donde la COMA paralela al meridiano se desplaza en sentido opuesto a la rotación de la Tierra.

2. Ahora la Tierra ya no tiene solo agua: el Atlántico tiene América a un lado y Europa y África al otro, continentes contra los que choca la COMA; es asimilable a un barreño rectangular que hacemos oscilar: la COMA irá y vendrá de un lado al otro, arrastrada por la gravedad de la Luna (y en el centro habrá un nodo, donde la marea será cero).

Un barreño que hacemos oscilar; a la derecha estaría Europa, y a la izquierda América. La COMA va y viene de un lado al otro. (Imagen por Joseph Dirnberger, obtenida aquí.)

3. Añadamos la fuerza de Coriolis (inercia debida a la rotación de la Tierra, y que es por ejemplo responsable de la rotación de los huracanes, y en general de las depresiones atmosféricas), y lo que tenemos es un barreño que no solo estamos haciendo oscilar de un lado a otro, sino que a la vez lo hacemos girar; ahora el nodo es el punto central de la rotación, y la COMA se mueve circularmente a su alrededor (en sentido opuesto a las agujas del reloj, en el Atlántico Norte; y a la inversa en el Atlántico Sur; como hacen los huracanes).

El mismo barreño rectangular, que ahora hacemos oscilar a la vez que rotar. El centro del barreño sería el punto anfidrómico; y la COMA, el agua que se va moviendo en círculos por el barreño

Puedes ver la diferencia entre 2 y 3 en estas dos animaciones (por Matthias Tomczak, vistas aquí.)

4. El punto anterior explica los puntos anfidrómicos en el Atlántico (norte y sur); podemos aplicar el mismo razonamiento a sendos barreños que serían el Pacífico y el Índico

5. La cosa se vuelve compleja debido a la forma irregular de los continentes y a la interacción entre las diferentes COMAs que circulan por los océanos. De ahí la configuración final, la complicación del mapa:

 

Las flechas negras indican el sentido de rotación alrededor de cada punto anfidrómico. Nótese que la línea cotidal no marca los puntos con la misma altura de marea, sino los puntos en los que la marea está en la misma fase (fase de pleamar, fase de bajamar, y todas las fases intermedias, que se miden en los 360º de una rotación completa). La COMA es, pues, la línea cotidal que marca la fase de pleamar.

La conclusión final con la que tenemos que quedarnos es que los continentes y la forma de la costa (y después veremos que la del fondo marino) afectan al desplazamiento de la COMA. Por eso es imposible predecir la marea solo con parámetros astronómicos (posiciones de Luna, Tierra y Sol). Las predicciones son siempre basadas en datos empíricos locales (mediciones hechas en cada puerto concreto a lo largo de mucho tiempo). Y hay grandes variaciones entre regiones lejanas, pero también locales.

El fenómeno se complica debido a la interacción entre las diferentes componentes que afectan a las ondas de marea: una debida a la gravedad de la Luna; otra debida a la gravedad del Sol; otra debida a la distancia a la que se encuentra la Luna; correcciones varias por aguas poco profundas… Baste decir que, para la predicción de mareas, en Francia utilizan “solo” los ¡105!! armónicos principales que componen una onda de marea (en España se usan 68; en EEUU, estos 37; y en Australia, hasta 115 armónicos).

 

Un ejemplo: el canal de la Mancha

El canal de la Mancha es un ejemplo perfecto de complejidad y variaciones locales debidas a la forma de la costa y la orografía del fondo.

Las líneas negras son las cotidales. Los números negros indican la diferencia de horas respecto a la pleamar en el extremo noreste (el “0”). Las flechas naranjas marcan la propagación de cada COMA. (Edición de una imagen de Wikimedia Commons, con licencia CC, sin atribución)

 

En la imagen anterior vemos como la COMA se desplaza alrededor del sur de Gran Bretaña: llegando desde el Atlántico, se bifurca para entrar por una parte en el canal de la Mancha desde el oeste, y por otra subiendo hacia el norte por el mar de Irlanda. Pero a la vez, hay otra COMA que baja por el mar del Norte; esta COMA y la que viene por el Canal “chocan” en la zona del estrecho de Dover. Y además frente a las costas holandesas hay un punto anfidrómico, alrededor del cual gira otra COMA (la que baja por la costa inglesa y sube por las costas belga y holandesa).

La evolución de estas COMAs se ve claramente en esta simulación, donde se ve también la diferencia de 6 horas entre la línea de pleamar (la COMA, en rojo) y la línea de bajamar (en azul) en el Canal: cuando es pleamar en Dover, es bajamar en la zona entre Plymouth y Saint-Brieuc:

 

Hay que destacar, además, que el movimiento de la COMA no implica que la altura de marea sea la misma en todo el frente de ola. Siguiendo con el ejemplo del Canal, las mareas son mayores en la costa francesa que en la inglesa (rojo más intenso en la simulación anterior). Esto es debido básicamente a tres factores que hacen que el agua que forma la onda de marea tienda a acumularse allí: la forma de la costa, la orografía del fondo, y la aceleración de Coriolis.

En este otro mapa se pueden ver, de nuevo, las líneas cotidales (en rojo), y en azul las líneas que marcan los puntos con misma amplitud de marea: en la costa francesa vemos mareas de 7 a 10 metros en Bretaña, llegando a 11 m en el Mont-Saint-Michel; y de 7 a 8 metros en el resto de Normandía; en cambio, en la costa inglesa, solo la zona cercana a Dover tiene mareas mayores de 5 m.

Líneas cotidales (en rojo, con el retraso en horas respecto a la pleamar en Dunkerque), y líneas isotidales (en azul, con la altura en pleamar en metros). Mapa creado por Ifremer

Las corrientes de marea: origen

¡Por fin llegamos a la parte que nos interesa!

Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo. De pequeño siempre pensé que cuando sube la marea es porque el agua “viene” desde mar abierto, creando una corriente hacia la playa; y que cuando baja el agua se vuelve, con una corriente hacia mar abierto. Resultó que no era así. A estas alturas no te sorprenderá (ya lo habrás deducido) que te diga que las corrientes son paralelas a la línea de la costa.

¿Por qué?

Como he explicado antes, la COMA se desplaza paralela a la costa. En el punto en el que se encuentre en determinado momento, habrá pleamar. Por detrás, 12 horas retrasada, viene otra COMA. Entremedias, en el valle entre ambas olas, es bajamar. Forman un tren de olas separadas 800 km que, inapreciables a la vista, se desplazan a 100 km/h.

Diferentes fases de la marea, en cada punto del litoral (A, B, C, D, E). La longitud de onda de la onda de marea puede ser de entre 600 y 1000 km, con un periodo de 12 horas.

También he dicho que las olas no transmiten el movimiento del agua, solo la energía de la onda que se propaga. Las partículas de agua dentro de la ola describen un movimiento circular, volviendo (casi) al mismo sitio cada vez que pasa una ola.

El movimiento circular de cada partícula de agua es el que genera la propagación de la onda. He descompuesto su velocidad en las componentes vertical y horizontal. La vertical es la que “levanta” la ola; la horizontal, la que la hace avanzar

Lo puedes ver también en esta simulación:

Una partícula de agua (el punto rojo) describe un movimiento circular (la línea azul claro) que es el que hace propagar la ola. Cada partícula vuelve al punto inicial tras el paso de la ola: no hay transporte neto del agua, solo de energía (aunque en realidad la partícula no cierra del todo el círculo, y hay un cierto transporte neto). (Simulación de Wikimedia Commons, con licencia CC, realizada por Kraaiennest.)

 

Recapitulemos:

  1. La marea es el movimiento del agua debido a la atracción de la Luna y el Sol
  2. Este movimiento tiene forma de tren de olas; la cresta de cada ola (la COMA) es una marea alta
  3. En general, el tren de olas se mueve paralelo a la costa (mientras gira alrededor de un punto anfidrómico)
  4. Las corrientes de marea son, ni más ni menos, la componente horizontal del movimiento de las partículas de agua dentro de la onda de marea

Habíamos visto que las amplitudes de marea son pequeñas (menores de un metro) en mar abierto, pero se hacen considerables al llegar a la costa. Igualmente sucede con las corrientes de marea, que además son canalizadas (y por tanto aceleradas) en función de la topografía del fondo y de la propia línea de la costa (básicamente en las zonas en forma de embudo: canales, estrechos, estuarios…).

Una conclusión muy importante de lo explicado hasta aquí es que las corrientes de marea forman parte del fenómeno de las mareas. Es decir que, al igual que la variación en altura es cíclica y fácilmente predecible (con suficientes datos empíricos), también las corrientes son cíclicas y predecibles.

 

Ahora tal vez te preguntes: si las partículas de agua describen un círculo, ¿por qué las corrientes no tienen una componente vertical? Ahora voy con ello.

 

Las corrientes de marea: dirección y sentido

La longitud de onda (λ) de un tren de olas es la distancia que separa dos crestas consecutivas. Cuando ese tren de olas se mueve por zonas poco profundas(*²), la presencia del fondo restringe el movimiento vertical de las partículas de agua. Su movimiento circular se atenúa con la profundidad, transformándose en una elipse cada vez más plana; si el fondo está “cerca”, poco a poco se pierde la componente vertical hasta que queda solo la horizontal. Esto lo habrás visto muchas veces en la playa cuando hay olas: en la parte poco profunda pero antes de que rompan, si hay algas muertas en suspensión cerca del fondo, las ves hacer con cada ola un movimiento de vaivén que no para: adelante, atrás, adelante, atrás, adelante, atrás…

(*²)Se entiende como zonas poco profundas aquellas en las que la profundidad es menor que la mitad de la longitud de onda. Por ejemplo, un tren de olas de longitud de onda 10 metros entrará en aguas poco profundas cuando la profundidad sea de unos 5 metros. Una onda de marea con longitud de onda de 800 km estará en zona poco profunda cuando la profundidad sea de 400 km; es decir, siempre. )

Perfil de una ola al acercarse a la playa, con la variación del movimiento (inicialmente circular) de las partículas de agua. Este es el dibujo de las olas que van hacia la costa, no de nuestra COMA, que va paralela a la costa.

 

La onda de marea es, al fin y al cabo, una ola, pero muy larga: su longitud de onda es del orden de entre 500 y 1000 km. Esto hace que cerca de la costa (con profundidades entre 20 y 100 metros) el teórico movimiento circular de las partículas de agua ya sea únicamente horizontal, de vaivén.

El sentido del movimiento de una partícula (y por tanto de la corriente) lo puedes ver en este esquema, para una ola cualquiera:

 

  • La partícula de agua (en el punto 1) empieza a bajar, después de que haya pasado la cresta de la ola, mientras se mueve en la misma dirección de propagación de la ola
  • En el punto 2 su velocidad es solo hacia abajo
  • En 3 sigue bajando, pero ahora la componente horizontal es “hacia atrás”, en sentido inverso a la propagación
  • En 4 es la velocidad vertical la que es cero; la partícula sigue moviéndose hacia atrás, y ahora empezará a subir
  • En 5 ya está subiendo, y sigue hacia atrás
  • Cuando llega a 6, aún subiendo, la velocidad horizontal vuelve a anularse, y de nuevo cambia el sentido
  • En 7, poco antes de llegar a la cresta, la partícula de agua sigue subiendo pero ya en el sentido de la propagación, “hacia adelante”
  • El punto 8 es la cresta de la ola; la velocidad vertical se anula y la partícula empezará a bajar
  • En 1’ estamos en la situación inicial, con la partícula bajando y avanzando en la dirección de propagación

En la parte inferior del dibujo he marcado el sentido de la corriente en cada caso, que viene definido por la componente horizontal de la velocidad de las partículas de agua, y los tiempos aproximados que dura cada fase. En los puntos de inversión del sentido, la corriente es muy débil o incluso nula; se les llama repunte de la marea o estoa.

Vemos pues que en la cresta y por detrás de la cresta, el agua se mueve en el mismo sentido de propagación de la ola (hay una corriente, hacia la derecha en el dibujo); pero por delante de la ola, el agua (ergo, la corriente) se mueve en sentido inverso (las partículas de agua, en su movimiento circular, están “volviendo” hacia la ola).

En teoría, las corrientes son máximas en el seno y en el valle (es decir, en los momentos de pleamar y bajamar), y nulas en el momento de cambio de sentido. Pero la complejidad general del fenómeno de las mareas hace que en realidad eso no se cumpla. Por eso no se puede dar una regla general: tendrás que informarte de cómo se comportan las corrientes en el lugar concreto en que vayas a nadar.

Este efecto de alternancia de las corrientes es más apreciable cuanta más longitud de onda tenga el tren de olas (cuanto mayor sea la distancia entre crestas). Y ya hemos dicho que la COMA es una ola muy larga. Lo puedes ver muy bien en esta otra simulación:

(Simulación de Wikimedia Commons, con licencia CC, realizada por Kraaiennest.)

 

(Eso es lo que ocurre a veces en un tsunami: una partícula de agua (el punto rojo) está en el valle delante del tsunami, y se mueve hacia atrás creando la corriente en sentido inverso al avance de la ola; esta corriente “hacia atrás” vacía la playa de agua antes de que llegue la ola; y en la segunda parte de su movimiento circular, el agua volverá a la playa formando la ola, avanzando con ella en el mismo sentido.)

Lo que a nosotros nos interesa, desde el punto de vista práctico, es saber que tenemos unas corrientes paralelas a la costa, alternativas en un sentido y en otro. Que cuando sube la marea la corriente venga hacia la playa, y cuando baja se te lleve hacia el mar, eso solo pasa en estuarios o rías, y en bahías relativamente cerradas.

En realidad el fenómeno es más complejo y hay que estudiarlo a nivel local con atención. Podemos complicarlo (solo un poco) antes de pasar al siguiente tema (la intensidad de la corriente).

 

Ondas progresivas y estacionarias

Todo lo que hemos visto hasta ahora ha sido tratando la onda de marea como una onda progresiva, esto es, un tren de ondas que avanza en un sentido, sin otras interacciones. Esto es lo que pasa en mar abierto y en litorales poco accidentados.

Pero en cuanto el tren de ondas llega a una zona con accidentes (un golfo, una bahía, un estrecho, una isla…), la onda choca y se refleja, y se producen interferencias entre la onda inicial y las reflejadas. La onda resultante de estas interacciones entre varias ondas es una onda estacionaria, y no se parecerá en nada a la original: habrá nodos (puntos fijos, es decir donde el agua no se mueve en absoluto); habrá zonas en las que las ondas entren en resonancia y se multiplique su altura; y cualquier otra posibilidad intermedia.

Estas mismas interacciones harán que puedan variar:

  • La dirección en que se mueve la COMA resultante (y por tanto, la dirección de la corriente)
  • La intensidad de las corrientes resultantes
  • El momento en que la corriente es máxima y mínima

 

Elipsoide de velocidades

En mar abierto, la aceleración de Coriolis afecta al movimiento circular de las partículas de agua, dándoles un segundo movimiento de giro, que sería perpendicular a la dirección de propagación

A este dibujo habría que añadir una rotación debida a Coriolis; sería perpendicular a la dirección de propagación y a la subida/bajada de la ola; es decir, saldría de la pantalla.

Se generan así las llamadas corrientes rotatorias, que describen un elipsoide cuyo eje mayor es más o menos paralelo a la costa. Lo puedes ver en esta animación de las corrientes en la costa de Maine (EEUU):

La costa americana, entre Massachussets y la frontera canadiense
Simulación realizada por la School for Marine Science and Technology (SMAST) de la Universidad de Massachusetts-Dartmouth (UMASS)

 

En el caso de corrientes rotatorias, no hay ningún momento en que la velocidad de la corriente sea cero. Este efecto rotatorio ya no se produce en cuanto el perfil de la costa genera restricciones al movimiento de la COMA, pasando las corrientes a ser alternativas en una sola dirección y sentidos opuestos; se llaman entonces corrientes reversibles.

En la simulación vemos como en todo el frente del golfo de Maine se producen fuertes corrientes rotatorias (van formando un elipsoide). En los extremos del golfo (cabo Cod y sur de Nueva Escocia) las corrientes también son fuertes, pero reversibles. En toda la costa del golfo las corrientes son mucho menores, excepto en la boca de la bahía de Fundy, donde se ven aceleradas debido a la forma de embudo (la bahía de Fundy es el lugar del mundo con mayores alturas de mareas: ¡pueden llegar a los 16 metros!)

Volvamos un momento al canal de la Mancha: en esta otra simulación se ven las corrientes en su parte central, donde también son reversibles:

Pero fíjate además cómo varían cerca de la costa, particularmente alrededor de las islas de Guernsey y Jersey; durante casi la mitad del día, en la costa occidental de la península de Cotentin no hay corriente.

 

Las corrientes de marea: intensidad

Independientemente del sentido que lleven, las corrientes de marea no son siempre de la misma intensidad. Ya hemos visto hasta ahora la complejidad que rodea a las mareas; de ahí que estudiar la intensidad de las corrientes sea especialmente difícil. En general:

  • Son más fuertes en mareas vivas (porque se mueve más agua)
  • Son más fuertes en las 2 horas centrales del ciclo (esto es, en las horas 3ª y 4ª después de la pleamar, y de nuevo entre 2 y 4 horas antes de la pleamar siguiente)
  • Por contra, en el período de inversión de la corriente (la estoa) la corriente se debilita, pudiendo llegar a desaparecer; esto suele suceder en la hora anterior y posterior a la pleamar y la bajamar

Pero (igual que hemos visto con su dirección) la intensidad de las corrientes y, sobre todo, como varían con las horas del ciclo, hay que estudiarlo a nivel local. Por ejemplo, en el canal de la Mancha (en playas abiertas y zonas alejadas de la costa), la estoa se separa de la pleamar, produciéndose 2 horas antes de marea alta y 4 horas después de marea alta.

¿Por qué pasa esto? Porque en ondas progresivas, la velocidad horizontal es máxima en la cresta y en el valle. En cambio, en ondas estacionarias, en la cresta y el valle la velocidad horizontal se anula, y es máxima en los puntos de inflexión. Los accidentes costeros y la orografía del fondo hacen que en cada lugar la onda resultante sea específica, como lo será por tanto el comportamiento de la corriente.

Esta es una onda progresiva

La intensidad de la corriente se suele dar en nudos. El nudo es una unidad de velocidad, y corresponde a una milla marina por hora. Una milla marina son 1852 metros, o sea que un nudo son 1,85 km/h.

 

Altura de la marea

Basta con mirar cualquier tabla de mareas para ver qué altura tendrá el mar en la hora a la que vayas a nadar. Esta es la parte fácil del fenómeno, pero no hay que descuidarla, porque te puedes llevar alguna sorpresa desagradable. A la hora de nadar, nos afecta de dos maneras:

  1. Acceso para entrar y salir del agua
  2. Tipo de rompiente

La fisonomía del lugar por donde entres o salgas del agua puede cambiar mucho en función de la altura de la marea. En el Mediterráneo estamos acostumbrados a llegar a la playa, dejar las cosas en la arena (lo más cerca del agua que nos dejen el resto de bañistas) y salir a nadar. En la Barceloneta, puede que cuando vuelvas no encuentres tus cosas porque te las hayan robado. Pero en otros mares, igual es la marea la que ha subido y tu bolsa y toalla estarán por allí flotando. Muchas playas quedan totalmente cubiertas con la pleamar, y otras quedan aisladas porque es el camino que lleva a ellas el que se inunda.

En muchos lugares rocosos hay habilitadas escaleras o plataformas para poder entrar y salir del agua con seguridad. En estos casos pueden pasar dos cosas:

  • Que ese acceso quede totalmente cubierto con la marea alta (o demasiado cerca del agua, y sea batido por las olas de forma peligrosa)
  • Al contrario, puede quedar demasiado arriba con marea baja, y no podrás llegar a él para salir

Respecto a las rompientes, el mar se comporta de manera muy diferente en función del fondo que llega hasta la playa:

  • En fondos con pendiente leve y homogénea, las olas forman rompientes largas lejos de la arena
  • En playas con mucha pendiente (o directamente un “escalón” en el cual la profundidad aumenta bruscamente) las olas se propagan hasta la orilla donde, más que romper, se estrellan contra la arena

Por tanto, con marea alta o baja, en algunas playas puede variar la pendiente del fondo, variando a su vez el tipo de ola que puedes encontrar en cada momento. (Aunque esto te afectará solo en los primeros metros de nado, y para entrar y salir del agua.)

Algo parecido puede pasar en una zona rocosa: si con marea baja hay una roca semi-sumergida o casi a flor de agua justo frente a la costa, dicha roca amortigua la fuerza con la que las olas llegan a la costa. Al subir la marea, la roca queda sumergida y no tiene ningún efecto sobre las olas que le pasan por encima, que llegarán con mucha más fuerza a la costa.

Con la marea baja, es relativamente fácil identificar hasta dónde va a llegar el agua en pleamar: en las rocas o en los pilares de un pantalán verás algas, lapas, y otros habitantes de esta zona que se inunda y se vacía cíclicamente (llamada mesolitoral). Pero aún fijándote en eso no podrás saber la fase en que está la marea, ni si está subiendo o bajando.

Por eso lo mejor es ir ya informado de cómo son los accesos al agua en cada fase de la marea, y preguntar si no estás seguro.

 

Conclusiones

Bueno, si has llegado hasta aquí, y ahora que tenemos algunas respuestas a nuestros porqués, volveremos al principio: si vas a nadar en algún lugar afectado por mareas, habrás de tener en cuenta unas recomendaciones.

Recomendaciones básicas

Antes de echarte al agua deberías saber:

 

Al comprobar los datos de aquí encima, también debes tener en cuenta cómo evolucionará la corriente, y en qué dirección y sentido, en función del rato que tengas planeado nadar: recuerda que la intensidad de la corriente de marea, y a partir de cierto momento el sentido, variarán.

Y todo esto hay que mirarlo a nivel local: las condiciones en el lugar donde vayas a nadar tú pueden ser muy diferentes de las del pueblo de al lado — sobre todo en costas muy accidentadas, con cabos, ensenadas o islas que van a afectar al comportamiento de las corrientes. La información disponible dependerá de la zona en la que estés (en algunas es muy detallada, en otras no tanto); puedes buscarla en:

  • Tablas de marea (en la red; publicadas en papel; en aplicaciones para móvil)
  • Atlas de corrientes de marea
  • Derroteros para navegación
  • Preguntando a los locales:
    • Pescadores (también los que pescan desde las rocas, ya que el comportamiento de los peces varía en función de las fases de la marea)
    • Gente que navega en kayak
    • Buceadores
    • Nadadores
    • (Además probablemente alguno de ellos te pueda decir si existen atlas o derroteros que detallen las corrientes de la zona)

Especialmente para salidas largas, tendrías que planificar con cierto detalle, aprovechando el buen juicio de alguien que conozca bien la zona (es decir, sus mareas y corrientes). Sé precavido. Y no nades ajeno a lo que te rodea:

  • Sé consciente de si la corriente te está llevando o frenando (comprobando cuánto avanzas respecto a puntos fijos, como una casa, una roca o un barco fondeado)
  • Si te desvías recurrentemente hacia un lado, tal vez sea porque hay una corriente en esa dirección
  • Estate atento a los cambios que puedas percibir en la corriente (dirección, sentido, intensidad)

No es ninguna broma. No tener en cuenta estos factores puede convertir un sencillo baño en una tragedia. Yo me he quedado con las ganas de nadar varias veces, por miedo a tener un disgusto.

Así puede cambiar la fisonomía de la costa con cada fase de la marea

 

Recomendaciones no tan básicas, pero casi

Si te ha sabido a poco, el tema aún se puede complicar más.

Episodios de altas presiones (anticiclones) pueden hacer que la marea suba hasta 50 cm menos de lo que sería normal (y baje hasta 50 cm adicionales). A la inversa sucede en caso de bajas presiones — pero una depresión implica una borrasca; ¡desaconsejable salir a nadar en esas condiciones!

Más importante es el efecto del viento: si sopla en la dirección de propagación de la COMA, tenderá a aplanar el mar. En cambio, si sopla en sentido contrario se generarán olas cortas con cresta de espuma (de esas tan incómodas de nadar), y que pueden llegar a ser de 1 m de altura o más. Por ejemplo, en el caso de la travesía del canal de la Mancha, un viento en un sentido o en el otro (con su efecto en las olas que genera) puede suponer la diferencia entre terminar el cruce con éxito o tener que abandonar.

Aquí, mi visión de la interacción entre viento y marea

 

Y aquí, la de un artista: “Viento contra marea en Fuerte Tilbury”, de Clarkson Stansfield, 1849. (Imagen de Wikimedia Commons)

 

(Por cierto, y hablando del canal de la Mancha: con todo lo que hemos visto hasta ahora, ya no te extrañará cuando veas que muchos cruces se empiezan a horas intempestivas de la noche o de la madrugada. Esto se hace buscando las mejores condiciones en cuanto a fase de la marea y corrientes asociadas. Lo mismo sucede en otras travesías afectadas por corrientes de marea, como el estrecho de Cook o la vuelta a la isla de Manhattan).

Si vas a nadar en zonas expuestas, o con acceso difícil a tierra, es importante conocer y tener previstas posibles rutas de escape a tierra — por si tus cálculos han fallado, la información que tenías era deficiente, o algo sale mal. Lógicamente, estas rutas de escape deberán ser accesibles en el rato en el que vayas a pasar por la zona, en función de la fase de la marea.

Al principio del artículo (¡parece que haga siglos de ello!) he recomendado no nadar si no estás seguro de saber qué corrientes te puedes encontrar. Me mantengo en ello, y ya ves que con razón. Y si no puedes resistir la tentación, al menos mantente en zonas abrigadas.

 

Dónde informarse

Como he dicho más arriba, existen infinidad de libros, webs y apps donde puedes consultar las mareas. Así a bote pronto, esta o esta. Suelen estar implementadas dentro de cartas náuticas digitales.

Captura de pantalla de la app TimeZero, mostrando las corrientes en el canal de la Mancha, alrededor de Guernsey, Jersey y la península de Cotentin

 

Pero lo ideal es siempre ir a la fuente original.

(No sé si todos) los países tienen una institución pública que estudia y publica la información relevante: horas y alturas de mareas y, en algunos casos, sus corrientes. Para ello usan los datos recopilados mediante mareógrafos, instalados en los llamados puertos de referencia, y cálculos fiables para los puertos secundarios (lo explican de manera simple aquí, en 3 párrafos). Si vives en, o vas mucho por una zona afectada por las mareas, te puede convenir comprar las tablas o atlas oficiales que se publican. Sobre todo si incluye un atlas de corrientes.

En España puedes consultar los datos en el Instituto Hidrográfico de la Marina. También en Puertos del Estado, donde puedes ver los datos para puertos, localidades y playas (hay que clicar en “Datos históricos” > “Nivel del Mar”, en el menú a la derecha del mapa; bien sea “Predicciones” o “Tiempo real”).

Las webs oficiales de los puertos suelen tener también esta información; p.ej. en el puerto de Cádiz, el de A Coruña, o el de Santander, que además incluye un derrotero (es decir, las instrucciones para entrar y salir del puerto y sus aledaños) con información sobre las corrientes.

Además puedes buscar webs dedicadas a la navegación que tengan derroteros, como esta, con una mención especial a su atlas de corrientes del estrecho de Gibraltar (ver captura aquí debajo), del que no he encontrado la fuente original.

Un atlas de corrientes muestra las predicciones para las corrientes de marea en determinada zona. Normalmente consiste en 12 o 13 diagramas, uno para cada hora del ciclo de marea; en cada diagrama se muestran las corrientes en forma de flecha, marcando su dirección y sentido en ese momento del ciclo, más un número que indica la intensidad (velocidad, en nudos; aunque a veces se indica usando la longitud de la flecha, o un código de colores)

 

En Francia tienen el Shom (Service Hydrographique et Océanographique de la Marine), que publica (entre otras muchas cosas) atlas de corrientes de marea.

Cartel informativo en la playa Grande de Quiberon (Bretaña), mostrando las horas de pleamar y bajamar, y sus coeficientes de marea

En Reino Unido tienen las Cartas del Almirantazgo, del UK Hydrographic Office, que publica además completos atlas de mareas y corrientes. En esta web tienen publicado uno del Canal de la Mancha.

En Canadá se encarga el Ministerio de Pesca y Océanos (Fisheries and Oceans Canada); en EEUU, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration); y en la Tierra Media Nueva Zelanda, LINZ (Land Information New Zealand).

Diagrama de alturas y simulación de corrientes en Te Aumiti, al oeste del estrecho de Cook. Realizado por LINZ, con licencia CC, obtenido aquí

 

(Todas las imágenes por el autor, excepto donde se indique lo contrario).

 


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One response to “El abecé de las corrientes de marea

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