Este fin de semana tendría que estar surcando las aguas turquesa de la Côte d’Azur. Me consolaré recordando otra región de Francia en la que nadé el verano pasado.

Aprovechando la travesía que hice allí en julio, exploré un poco, y nadé en, las playas de Cap d’Agde. Son arenales amplios, bien balizados, que dan para excursiones relativamente largas.

 

Dónde está

En el sureste de Francia, región de Occitanie (y Languedoc-Rousillon hasta 2016, antes de su fusión con Midi-Pyrénées); a 150 km de la frontera con España.

 

Recorridos y distancias

Excepto la parte que ocupa la bocana del puerto deportivo, todo el frente marítimo de Cap d’Agde está ocupado por playas.

Al sur del puerto hay 5 km hasta la desembocadura del río Hérault. Una lengua continua de arena, toda ella con boyas marcando la zona de baño, a 200 metros. Cada tanto la playa va cambiando de nombre — del puerto al río (norte a sur): Richelieu, Rochelongue, Baie de l’Amitié, des Battuts, St. Vincent y Grau d’Agde. Son de esas playas tendidas en que tienes que alejarte 50 metros de la orilla para que el agua te llegue a la cintura.

Hay algún canal de entrada y salida de embarcaciones (para kayaks, pedalos y, ¡atención!, motos de agua). Y cada tanto unos espigones horizontales que dan a las playas forma de media luna, pero que pueden pasarse sin problemas por la parte exterior, sin salir nunca de la zona de boyas.

Todo este recorrido se puede seguir andando desde la playa, por si necesitas que alguien te lleve el bolso.

Agde y Cap d’Agde, desde la desembocadura del Hérault hasta Port Ambonne y el complejo naturista; unos 8 km de playa en total. El plano es de la Oficina de Turismo

 

Más interesante es la zona al norte del puerto. Protegida por el espigón hay una pequeña playa, La Plagette, de apenas 200 m de longitud. En las rocas del lado norte hay un curioso “sendero submarino” balizado, con fondos que no tienen nada que envidiar a los de la Costa Brava.

Siguiendo ese sendero y dando la vuelta al acantilado se llega a la peculiar playa de la Grande Conque: una media luna negra totalmente rodeada por el acantilado, de roca volcánica. Para acceder a ella a pie hay que pasar por un corto túnel excavado en la roca, con unas escaleras y una puerta que se cierra por la noche. Es una zona muy popular, frente a la cual suele haber fondeadas multitud de embarcaciones; pero es seguro nadar por allí, con boyas siempre prohibiendo la navegación en la zona de baño.

Si venimos nadando desde La Plagette, hasta aquí llevaremos solo 800 metros. Por delante tenemos otros 500 m de rocas peladas, al pie de la calle que las bordea, para llegar a las playas de Le Môle y La Roquille. Estas playas vuelven a ser similares a las de Richelieu y Rochelongue, y terminan en el pequeño puerto Ambonne. Desde la Plagette hasta aquí hay 2.600 metros, todos ellos balizados prohibiendo la navegación en la zona de nado. Y también todo este recorrido se puede seguir desde el camino que recorre el acantilado, paralelo a la línea de la costa.

Atravesando (con mucho cuidado) la bocana de Port Ambonne, hacia el norte, podemos seguir nadando hasta donde abarca la vista (esto es, Sète, a 15 km). Aunque no lo pude comprobar en persona, entiendo que toda esa parte estará también balizada (aunque a mitad de camino hay una zona habilitada para kite surf, por lo que igual nadar por ahí no sea la mejor idea). Boyas las había, hasta donde mi super-visión alcanzaba.

Si más que explorar lo que te va es competir, además de la Oceanman tienes otras dos travesías:

  • La Open Swim Stars Harmonie Mutuelle, el último sábado de julio, al atardecer: 3 distancias (1 km, 2,6 km, 5,2 km), río abajo desde el centro de Agde hasta la playa
  • Les évadés de Brescou, a finales de setiembre o principios de octubre: te llevan en barco hasta Fort Brescou, y nadas los 2 km que hay hasta la playa de la Grande Conque
Los 3 recorridos de la Open Swim Stars Harmonie Mutuelle, según figuran en su web

 

Por qué vale la pena

¡Ahora mismo, todo lo que sea salir de Barcelona vale la pena!

Y cualquier excusa es buena para ir a Francia a comer crêpes y comprar yogures, buen vino y esas mezclas de cereales que inexplicablemente aquí es imposible encontrar. Si además puedes nadar, ¡miel sobre hojuelas!

Cap d’Agde no deja de ser un complejo turístico hijo del desarrollismo de los 70. Pero está hecho con gusto: muchas zonas verdes, muchas zonas para pasear, edificios bajos, y el mar como centro neurálgico: playas amplísimas — ideales para mantener la distancia con los demás — y agua limpia; multitud de aparcamientos de tamaño acorde al de las playas — más de la mitad son gratuitos, y en el resto puedes dejar el coche todo el día por 3 euros. ¿Qué más puedes pedir, si lo que quieres es nadar?

Zona central de Cap d’Agde, donde se concentran la mayoría de los 37 aparcamientos. El plano es de la Oficina de Turismo

 

Si además te interesa tener otras opciones de ocio, estás más que cubierto: fondos para bucear, deportes náuticos, bares, discotecas, chiringuitos chill out estilo Ibiza, el Canal du Midi, rutas en bici, un barrio dedicado a la artesanía y otro al nudismo naturismo… Menos esquiar y whale watching, ¡podrás hacer de todo!

Y si te gusta el camping tienes 7 a 5 minutos de la playa, y otros 20 fuera de los la zona residencial pero también al lado del mar.

 

Galería de fotos

Con algunas fotos que hice por el camino (todas, por el autor). La imagen de portada es del Ayuntamiento de Agde.

 


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