Diana Nyad es un fraude.

¿Y quién es Diana Nyad?, te preguntarás. ¿Y por qué es un fraude? ¿Y por qué molestarme en escribir sobre ello?

El gran enemigo de la verdad es muy a menudo no la mentira — intencionada, artificiosa y deshonesta —, sino el mito — constante, convincente , persistente y poco realista.
JFK

La Nyad es una nadadora de aguas abiertas. Veterana, en el sentido de la edad: nació en 1949. Su historia es muy interesante. Para entenderla en parte deberías saber que sí, hay una manera correcta de hacer las maratones a nado. Esa manera tiene un nombre: honestidad.

Pero empecemos por el principio.

Este verano escuché un programa de radio de Adam Martín, periodista ahora en Catalunya Ràdio, aficionado a las aguas abiertas y que las ha usado para vehicular una metáfora de la vida en su último libro  (Descargo: solo he leído el primer capítulo, estoy por leer el resto.) Lo menciono únicamente para hacer notar que Adam (si lees esto, por favor, permite que te tutee) tendrá sensibilidad con un tema que le interesa.

En fin, decía que escuché el programa. Uno de sus colaboradores elogiaba su figura (la de Nyad, no la de Adam). Por estos lares me atrevo a decir que no la conoce nadie (de nuevo, a Nyad, no a Adam); pero en EEUU es muy famosa porque ella misma se vende muy bien. A base de mentiras. La pena es que las mentiras llegan al gran público, siempre dispuesto a tragarse una bonita historia mientras desprecia las críticas con un displicente heaters gonna hate.

Voy a resumirla brevemente. Y lo haré porque, sabiendo que su espíritu de superación consiste en decir una mentira más gorda que la anterior, me sabría mal que su cuento de hadas se viralizase también en español, sin haber hecho yo nada por intentar evitarlo. Y porque en el mundo hay docenas de excelentes nadadores anónimos, tan o más buenos que ella y, por encima de todo, honestos.

Primeros años

En los años 70, Nyad hizo varias travesías de mérito: bahía de Nápoles, Capri-Nápoles, circunvalación de Manhattan, Bahamas-Florida, lago Ontario y lago Saint-Jean en Canadá…; batiendo algún récord por el camino (aunque no tantos como ella afirma). Todo antes de cumplir los 30. Y entre medias, varios intentos fallidos de hacer, por ejemplo, el canal de la Mancha o la travesía Cuba-Florida.

Nada que otros nadadores consumados no hayan hecho antes y después, y sin tanto bombo. Bien por ella el haber logrado fama así, y ganarse con ello la vida.

A partir de ahí aprovechó esa fama para escribir libros (entre ellos una autobiografía… a los 29 años), participar regularmente en programas de radio, ofrecer servicios de entrenadora personal, y dar charlas motivacionales a diez mil dólares la conferencia.

Puedes encontrar docenas de webs y artículos ensalzando sus logros. El problema está en que, actualmente, es difícil separar el grano de la paja; esto es, sus travesías legítimas de las fraudulentas.

“No debo decir mentiras”; imagen de Annie Spratt – libre de licencia, obtenida en Unsplash.

 

Mentiras, mentiras, mentiras

La Nyad es un fenómeno de masas en EEUU. (Seguro que no tanto como Lance Armstrong, pero al fin y al cabo la natación es un deporte minoritario.) Lleva años apareciendo en los medios, dando charlas, escribiendo, hablando, hablando y hablando. En el mar se prodiga poco.

Entre tantas palabras, parece lógico que se cuele alguna inexactitud de vez en cuando. Pero lo suyo no son lapsus de memoria, sino mentiras deliberadas; y a espuertas. Por ejemplo cuando afirma e insiste, sin ser cierto:

  • Haber nadado los trials para las olimpiadas de México ‘68
  • No haber podido ir a esos Juegos por culpa de unos meses en el dique seco a causa de una enfermedad el verano anterior (en realidad fueron solo 6 semanas, dos años antes)
  • Haber sido la primera mujer en nadar alrededor de la isla de Manhattan, cuando 6 mujeres lo hicieron antes que ella
  • Que la picadura de una cubomedusa (en alusión a las que se encuentran en el estrecho de Florida) es mortal en el 99% de los casos
  • Que en los ’70 era la mejor nadadora de aguas abiertas del mundo
  • No haber mentido ni engañado nunca respecto a sus logros
  • O cuando esconde que falló en sus tres intentos de cruzar el canal de la Mancha

 

La travesía Cuba-Florida

En 2013, tras cuatro intentos fallidos, nadó (matiz: dice que nadó) los 164 km que hay entre La Habana (Cuba) y Key West (Forida, EEUU). En plena era de las redes sociales, el autobombo y el postureo (en esto no ha sido ninguna pionera), esa controvertida travesía le dio fama internacional.

A día de hoy, la travesía no ha sido ratificada por ningún organismo (o persona) independiente.  Ni lo será, debido a la falta de datos y de un informe objetivo. Salió de Cuba y llegó a Florida, sí, pero no se puede comprobar si lo hizo sin asistencia. La parte “sin asistencia” es importante; volveré a ella.

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias.
Carl Sagan

Muchos detalles durante y después del cruce despertaron suspicacias en la comunidad de nadadores de maratones. Algunos verán en esa incredulidad intereses ocultos, o envidias, o cuentas pendientes; pero ciertamente llovía sobre mojado: el anterior intento, en 2012, ya estuvo trufado de detalles oscuros. Especialmente sangrantes son estos (el orden es aleatorio)

  • Nunca se hicieron públicas las reglas que iban a regir la travesía: si iba a ser sin o con asistencia; y en este segundo caso, hasta que punto se iban a permitir ayudas
  • Una misteriosa corriente la empujaba por detrás — “nadó” a velocidades entre 5 km/h y 6,2 km/h, en sentido norte durante 22 horas; cuando en realidad la corriente del Golfo sube hacia el noreste, es decir, la debía alejar de Florida, y a una velocidad mucho menor (su GPS marcó un pico puntual en la hora 33 de 8 km/h, esto es, ¡45 segundos los 100 metros!). Su velocidad media en otras travesías suele ser de 2,5 km/h
  • De la hora 35 a la 42 nadó sin hacer ningún avituallamiento, ni sólido ni líquido (en vientos de Fuerza 6, y “nadando” a 6,2 km/h); mucho más tarde se cambió el informe, afirmando que sí había realizado un avituallamiento en ese período
  • Recibió asistencia de la tripulación, que le aplicó en varias ocasiones protector solar
  • Recibió asistencia de la tripulación, que le ayudó a ponerse el traje anti-medusas
  • En general, toda la documentación con la que se cubrió la travesía (fotos, vídeos, informes) contiene abundantes lagunas y contradicciones (básicamente a partir de la hora 44 de nado) y modificaciones ex post
  • Siendo como se pretendía una travesía con tanta visibilidad y publicidad, a mayor gloria de la Nyad, ¿por qué no se desarrolló todo con total transparencia, y no se buscó el apoyo de un equipo de observadores totalmente independientes, imparciales?
La corriente del Golfo, ¿o más bien de la golfa? Imagen por Mercator Ocean, con licencia Creative Commons, obtenida en Wikimedia Commons.

 

Ninguna de las dudas razonables que se han planteado ha sido nunca contestada, ni por ella ni por nadie de su equipo. Puedes leer con profusión sobre todo ello en este foro. Aquí tienes un muy breve resumen de los hechos, con la continuación de la historia aquí.

Y una recopilación de ¿todas?* las tropelías de la Nyad puede consultarse en esta web. La página es el ingente trabajo de Daniel Slosberg, un músico que fue nadador aficionado. En ella desgrana los embustes que suelta cada vez que abre la boca, y son docenas. Algunas mentiras le proporcionan más fama, y por tanto dinero. Pero en general es una mentirosa compulsiva, una de esas personas que miente solo para hacerse notar , o ni siquiera eso, mentiras sin razón, como cuando dice que sus abuelos nacieron en Manhattan sin que sea cierto. ¿Por qué mentir sobre ello, qué sentido tiene?

Al respecto de la travesía Cuba-Florida: la Nyad estaba tan empeñada en ser la primera persona en conseguirla “sin asistencia” (o al menos con poca asistencia), que se pasó meses humillando y difamando a Walter Poenisch, un panadero jubilado que hizo el primer cruce, en julio de 1978. Cinco años después Poenisch ganó el juicio contra ella (una demanda por difamación), pero a esas alturas ya le habían destrozado la vida. Tampoco se le han caído los anillos por declarar públicamente que deseaba que fracasaran Penny Palfrey y Chloë McCardel (en sendos intentos en 2012 y 2013 respectivamente).

* Solo tiene un problema, la web: hay tanto material que, si te interesa el tema, te llevará semanas vaciarla.

 

Por qué es importante

Integridad.

No voy a defender aquí las esencias de las maratones a nado “sin asistencia”: bañador, gorro y gafas. Que cada cual nade como quiera, o pueda: si no te gustan las del Canal, define tus propias reglas. Pero hazlas públicas antes de empezar, para que todos sepamos a qué atenernos; y obsérvalas de manera honesta mientras nades.

Y si tienes éxito podrás compararte con alguien que haya nadado en las mismas condiciones que tú; nada más, y nada menos.

Cuando estás en medio de la inmensidad, lejos de todo, a solas con tu equipo, es fácil ser deshonesto, pasar por alto una regla ni que sea levemente, y pelillos a la mar. ¿Quién se va a enterar?

Pero yo soy un don nadie y no quiero pontificar. Citaré a Sarah Thomas  (128 km en el lago Powell, 168 km en el lago Champlain, cuádruple cruce de la Mancha después de superar un cáncer de mama):

Los nadadores de maratones tenemos que poner mucha confianza entre nosotros. (…) Si nadas una travesía, se publican las reglas para que todo el mundo sepa a qué atenerse. (…) Durante muchos, muchos años establecer reglas y seguirlas ha sido algo esencial para construir confianza entre los miembros de nuestra comunidad. (…)
No hacemos trampas y somos honestos en nuestros fracasos. (…) Queremos poder dormir tranquilos, sabiendo que conseguimos algo de manera justa y legítima.(…)
Cuando aparece algo que parece socavar un preciado bien — nuestra integridad personal y la confianza que hemos construido dentro de la comunidad — creo que tiene sentido que nos pongamos un poco hostiles. (…)
Si alguien de mi equipo me tocara, por cualquier razón, yo me descalificaría a mí misma. Si necesito ajustar una luz durante la travesía, lo haré yo misma. Si necesito más crema solar o vaselina o desitin untado en la cara, yo lo haré. Lanzadme lo que necesito y dejad que cuide de mí misma. (…)
Prefiero arriesgarme con una picadura de medusa, una quemadura grave o rozaduras, antes que alguien cuestione si mi travesía fue con o sin asistencia. (…)
Así que cuando alguien me dice: “¿A quién le importa si yo te puse algo de lanolina extra en la espalda? Nadie lo sabrá”. ¿Sabes cuál es mi respuesta? “YO. Yo lo sabré. No me toques”.
Al fin y al cabo, mi integridad es lo único que tengo. Mi integridad es lo que me permite venir a este foro, entre iguales, y es lo que hace que estos me respeten y que yo los respete a ellos. (…) No es simplemente su integridad; es la integridad de toda la comunidad.

(La cita completa, aquí.)

El espíritu de las maratones a nado – captura de pantalla de la web de la Marathon Swimmers Federation.

 

Figuras a las que admirar de verdad

Si la Nyad es un fraude, como los ha habido antes y habrá otros después, es su problema. Lo mejor que podemos hacer es denunciarlos explícitamente, y después darles cero visibilidad.

¿Quieres alguien a quien admirar? Huye de las hagiografías y contrasta fuentes. En el caso de las aguas abiertas, puestos a ensalzar, se me ocurren unas cuantas mujeres. Mis favoritas: Chloë McCardel (que por cierto también da charlas motivacionales, y acaba de atravesar el canal por 35ª vez, las 4 últimas todas este mes de agosto); Caroline Block (reina del canal del Norte, y que la semana pasada nadó 103 km en el lago George de Nueva York); y por supuesto Sarah Thomas. Y sin ir tan lejos, Tita Llorens o Montserrat Tresserras. A cuatro de ellas les dediqué un post en su día.

Teniendo figuras sin sombras, ¿para qué dedicar un minuto de más a un fraude?

 


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